lunes, 15 de diciembre de 2008

Lanzamientos 2008: PETECO CARABAJAL

ALDEAS
Peteco Carabajal pisa firme en su tierra, la de las chacareras. Y aquí aparecen varias de ellas para demostrar que, buenas melodías mediante, este ritmo no se agota tan fácilmente. Cada vez más amplio de criterios, Peteco no se queda sólo con "el patio seguro de su niñez", con lo que mejor sabe hacer. Aborda aquí canciones pertenecientes a otros autores de diferentes géneros musicales (milonga del peón de campo; Mediterráneo; Sebastián; oh, melancolía; los libros de la buena memoria). Con éxito, logra traducir todo a su propio lenguaje expresivo sin perder ni un ápice la esencia de los temas y sin permitir que su voz nos remita a otra cosa que no sea el folclore. Los solos de guitarra eléctrica en Sebastián y los libros de la buena memoria transgreden al sonido propio del disco mientras que el bajo parece estar un poco ausente. Lindísima la canción entidad musical, interpretada junto a Ricardo Mollo, líder de Divididos y muy interesante la idea de ponerle melodía a Añatuya, poema del recordado Homero Manzi.

EDICIÓN
Dbn 2008

MÚSICOS
Peteco Carabajal: guitarras acúticas, violín, voz
Demi Carabajal: batería, voz
Daniel Petanchón: guitarras eléctricas, acústicas, bajo, voz
Martín Ulrich: bajo
Invitados: Ricardo Mollo, Diego Arnedo, Rodolfo García, Horacio Romo, Eddie Sierra

CANCIONES
aldeas
(P. Carabajal)
padre de mi corazón (P. y D. Carabajal)
perdón (P. Carabajal-T. Parodi)
Mediterráneo (J. M. Serrat)
vida (D. Carabajal-M. Mitre)
milonga del peón de campo (A. Yupanqui)
Añatuya (P. Carabajal-H. Manzi)
chacarera del tucu (A. Ábalos-C. Carabajal)
como siempre a las tres (P. y J. C. Carabajal)
Sebastián (R. Blades)
ofrenda de chacarera (C. Carabajal-V. Castiñeiras)
oh, melancolía (S. Rodríguez)
los libros de la buena memoria (L. A. Spinetta)
tiempo de pandorgas (A. Carabajal-Hnos. Ríos)
entidad musical (P. Carabajal)
flor de cenizas (Cuty Carabajal-R. Trullenque)

Padre de mi corazón
Tributo al padre del amor,
celebración de la raíz,
patio seguro en la niñez,
pecho de tierra para mí.
Semilla que multiplicó
la siembra en frutos de hermandad;
bajo tus ramas sombra y luz,
...siempre sentimos la verdad.
Tal vez el acto más feliz
que un hombre pueda disfrutar
es cuando escucha que a él también
un hijo le dice papá.
Padre de mi corazón,
te cantaré siempre feliz,
por enseñar, por descubrir
este camino que hay en mí.
Sobre tus hombros yo sentí
tocar el cielo y ser un rey,
ya nunca más volví a intentar
con tanto orgullo ese poder.
En esta vida hay que pensar
a tiempo, hacer y respetar
y no esperar a que no estés
para aprenderte a valorar.
Qué triste es todo si te vas
-la noche es larga sin tu voz-,
azul, oscura como el mar,
la ausencia tiene ese color.
...
Otras versiones
oh, melancolía (Mercedes Sosa; Silvio Rodríguez)
los libros de la buena memoria (Gustavo Cerati; Los Pericos; María Eva Albistur; Guillermo Di Pietro)
Clásicos hispanoamericanos